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El dorado, damita o pirayú (Salminus brasiliensis) es un pez coraciforme de gran tamaño que habita las aguas tropicales y subtropicales de las cuencas de los ríos Paraná y afluentes, Paraguay, Uruguay, Chapare y Mamoré en América del Sur y especialmente en el delta del rio Corrientes el cual abarca mas de 25.000 hectáreas de campos, bañados y arroyos.

El Dorado es uno de los principales objetos de pesca deportiva en Argentina y especialmente en la provincia de corrientes (junto con las distintas especies de surubí) y una de las presas más exigentes de la pesca de agua dulce en el mundo;

supera el metro de largo y los 20 kg de peso,  la fuerte musculatura que debe a su hábitat, los rápidos fluviales de la región, lo hacen de captura difícil.

La pesca intensiva, deportiva y comercial, ha mermado sensiblemente su población en el río Paraná, que fuera antaño su principal reservorio, y los daños ecológicos causados por la represa de Yacyretá han agravado la situación. Hoy su pesca en Argentina está controlada, existiendo veda en la época de reproducción y restricciones al tamaño mínimo de las piezas cobradas.

 

El Dorado es un pez de cuerpo salmonoide, robusto, moderadamente comprimido lateralmente. Los ejemplares registrados de mayor tamaño rondaban en 1,10 metros y 25 kg de peso.

 

El Dorado es un voraz predador. Habita las fuertes corrientes que se forman en bajíos pedregosos o desembocaduras de afluentes, donde su superior musculatura le permite maniobrar con más facilidad que sus presas, en general otros peces, y atacar cuando éste está inerme en la corriente.

Migra regularmente a lo largo de los ríos de su medio siguiendo a sus presas favoritas, en especial al sábalo. Otras especies que captura son la boga, el bagre, y la palometa, así como crustáceos del género y mojarras. Para la reproducción remonta la corriente en la migración llamada piracema, a lo largo de los meses de octubre y noviembre.

Varios machos siguen a cada hembra, cortejándola; en el ritual de cortejo los ejemplares saltan, despegándose del agua en una imagen distintiva. La fecundación es externa, depositándose hasta 200.000 huevas en una puesta. No cuidan las huevas, depositadas en sitios correntosos, de las que tras una incubación de un día eclosionan los alevines, de unos 5mm de longitud. La madurez sexual se alcanza en el segundo año para los machos y el tercero para las hembras; los especímenes inmaduros se alimentan de protistas y luego de crustáceos e insectos

 

En el 2005 la Ley Nº 26.021 del Congreso de la Nación Argentina declaró pez de interés nacional al dorado. Reglamentada por el decreto Nº 381/2005, la ley ratifica una iniciativa de la Secretaría de Medio Ambiente, que buscaba potenciar la conservación de la especie, amenazada por la pesca comercial y la construcción de represas que interrumpen sus flujos migratorios.

La imposibilidad de desovar en el sitio adecuado arrastra a los alevines río abajo antes de que estén preparados para enfrentarse a las condiciones que esto les impone, y provoca una mortandad generalizada entre los mismos.

Los proyectos de conservación incluyen la potenciación del reservorio de los Esteros del Iberá, que proporcionan un buen hábitat para la siembra de juveniles de piscifactoría. El principal rival en esta zona para los ejemplares inmaduros es la palometa, presente en exceso por la falta de su predador natural, el yacaré (Caiman yacare), afectado por la caza furtiva.